De portavoces y portavozas
Me siento feminista es más, soy feminista. Estoy convencida de que todo lo que no suma, resta en la lucha a favor de la igualdad de género.
En el mundo del siglo XXI, no hay cabida para pensamientos retrógradas. Las mujeres aportamos un valor imprescindible en la sociedad, somos el motor que hace avanzar más y mejor a nuestro mundo.
Cada vez tenemos más mujeres cualificadas en todos los terrenos profesionales, artísticos, culturales, políticos y sociales, aunque por desgracia, en muchos casos no están consideradas económicamente igual a sus semejantes masculinos.
También es una realidad palpable y dolorosa, el acoso al que una gran parte de la población femenina se siente sometida. La lacra de la violencia de género pesa demasiado dentro de una sociedad, que se presupone formada en derechos e igualdades, una sociedad democrática y moderna que, sin embargo entierra cada año a un espeluznante número de sus ciudadanas, asesinadas a manos de sus parejas.
Es por tanto entendible que nuestros políticos se afanen en intentar por todos los medios aportar su granito de arena, precisamente ellos que son quien más poder tienen a su alcance, en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.
Ahora bien, cuando esa lucha roza lo ridículo,lo esperpéntico, esa lucha se convierte en un "tiro por la culata", les estalla en las narices.
Señores y señoras políticos y políticas, si así se sienten mejor definidos, "la voz" no tiene género y quien la porta es "UN O UNA PORTAVOZ". Dejen de jugar a los inventos demagógicos, eso no nos hace ningún favor.
Porque cuando de verdad se intente modificar términos machistas en nuestro lenguaje, léase "mujer fácil, mujer pública, zorra, etc..., términos éstos que no son comparables en su versión masculina, la respuesta no será la esperada.
Luchen por nuestros derechos, luchen por erradicar la violencia física, psicológica y verbal , pero por favor, luchen desde la coherencia, no tengo ganas de que me consideren otra "feminista loca".
Y creo que con esto soy PORTAVOZ de un gran número de nosotras.Si no es así, al menos es mi humilde opinión.
En el mundo del siglo XXI, no hay cabida para pensamientos retrógradas. Las mujeres aportamos un valor imprescindible en la sociedad, somos el motor que hace avanzar más y mejor a nuestro mundo.
Cada vez tenemos más mujeres cualificadas en todos los terrenos profesionales, artísticos, culturales, políticos y sociales, aunque por desgracia, en muchos casos no están consideradas económicamente igual a sus semejantes masculinos.
También es una realidad palpable y dolorosa, el acoso al que una gran parte de la población femenina se siente sometida. La lacra de la violencia de género pesa demasiado dentro de una sociedad, que se presupone formada en derechos e igualdades, una sociedad democrática y moderna que, sin embargo entierra cada año a un espeluznante número de sus ciudadanas, asesinadas a manos de sus parejas.
Es por tanto entendible que nuestros políticos se afanen en intentar por todos los medios aportar su granito de arena, precisamente ellos que son quien más poder tienen a su alcance, en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.
Ahora bien, cuando esa lucha roza lo ridículo,lo esperpéntico, esa lucha se convierte en un "tiro por la culata", les estalla en las narices.
Señores y señoras políticos y políticas, si así se sienten mejor definidos, "la voz" no tiene género y quien la porta es "UN O UNA PORTAVOZ". Dejen de jugar a los inventos demagógicos, eso no nos hace ningún favor.
Porque cuando de verdad se intente modificar términos machistas en nuestro lenguaje, léase "mujer fácil, mujer pública, zorra, etc..., términos éstos que no son comparables en su versión masculina, la respuesta no será la esperada.
Luchen por nuestros derechos, luchen por erradicar la violencia física, psicológica y verbal , pero por favor, luchen desde la coherencia, no tengo ganas de que me consideren otra "feminista loca".
Y creo que con esto soy PORTAVOZ de un gran número de nosotras.Si no es así, al menos es mi humilde opinión.



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