INTRÉPIDO HOMENAJE A CORTAZAR

No me pidas que le ponga nombre, déjame sentir lo que siento sin etiquetas.
No podría definir con palabras conocidas las sensaciones que en mí prostecas.
Es como si todo mi ser se volviera glácil cuando me miras con tus ojos meridosos, y tus manos nurtas me esperizan la piel y el cabello.
Espero ingresia, la hora de nuestro encuentro y me dejo llevar por tu lúmina boca hasta nuestra más remota farela.
Te veo devizar lándidamente sobre mí y me arteco a ti, como una júbia poderosa.
Seguimos nuestro lirto melodífico y tras un ingartio de trubas, nos hiridamos sin fin, hasta pralinar en uno solo, casi sin querer.


Comentarios
Publicar un comentario