Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:
Ya sé que mi carta llega un poco tarde pero vosotros que sois mágicos, seguro que ya habréis leído mis deseos.
En esta ocasión no os pediré lo que siempre está en mi corazón para mi gente, mi familia, mis amigos...esa parte ya la conocéis.
Sé, que siempre cumplís los deseos de los que se portan bien, como cuando con siete años, me dejásteis en los zapatos, al lado del muñeco llorón de mi hermana, una máquina de escribir con un exótico nombre: Olivetti Lettera 32
No lo he olvidado, ni creo que lo haga nunca. Hay nombres que se quedan impresos para siempre en la memoria.
Recuerdo la emoción al descorrer la cremallera de su funda color gris con una franja blanca en el centro, supongo que es la misma que sienten los sacerdotes al abrir el sagrario.
Apareció ante mí un maravilloso artilugio de hierro color verde oscuro, con sus teclas negras y su carrito, en el que una campanilla te avisaba de que era hora de cambiar de línea y de sentido.
Un par de antenitas escondidas sostenían el folio blanco que se enrollaba en el rodillo.
El cartucho de cinta tintada que, había que adaptar perfectamente para que tus palabras quedaran impresas en el papel cuando al golpear las teclas, éstas se incorporaran desde su lugar en una armoniosa danza.
Y, ese sonido constante y regular al que yo trataba de ganarle velocidad y ritmo, aunque he de reconocer que nunca lo logré del todo, salvo cuando imitaba a Jerry Lewis en "Lío en los grandes almacenes"
Ya hace tiempo que cambié el sonido de mi vieja máquina por el silencioso teclear del ordenador, sin embargo tanto con uno como con otro, me sigo derramando desordenadamente sobre las hojas en blanco.
Muchos folios engurruñados en la papelera han dado paso a diferentes archivos digitales con nombres tales como proyecto1, proyecto1bis, proyecto def., proyecto final, proyecto def.(éste sí)...etc.
Así pues, ahí va mi deseo.
Que no me falte la inquietud, la constancia, las ideas. Que nunca pierda las ganas de enfrentarme a la hoja en blanco, pero sobre todo os pido que me traigais mucha valentía para seguir creando mi mundo mejor.
Ya sé que mi carta llega un poco tarde pero vosotros que sois mágicos, seguro que ya habréis leído mis deseos.
En esta ocasión no os pediré lo que siempre está en mi corazón para mi gente, mi familia, mis amigos...esa parte ya la conocéis.
Sé, que siempre cumplís los deseos de los que se portan bien, como cuando con siete años, me dejásteis en los zapatos, al lado del muñeco llorón de mi hermana, una máquina de escribir con un exótico nombre: Olivetti Lettera 32
No lo he olvidado, ni creo que lo haga nunca. Hay nombres que se quedan impresos para siempre en la memoria.
Recuerdo la emoción al descorrer la cremallera de su funda color gris con una franja blanca en el centro, supongo que es la misma que sienten los sacerdotes al abrir el sagrario.
Apareció ante mí un maravilloso artilugio de hierro color verde oscuro, con sus teclas negras y su carrito, en el que una campanilla te avisaba de que era hora de cambiar de línea y de sentido.
Un par de antenitas escondidas sostenían el folio blanco que se enrollaba en el rodillo.
El cartucho de cinta tintada que, había que adaptar perfectamente para que tus palabras quedaran impresas en el papel cuando al golpear las teclas, éstas se incorporaran desde su lugar en una armoniosa danza.
Y, ese sonido constante y regular al que yo trataba de ganarle velocidad y ritmo, aunque he de reconocer que nunca lo logré del todo, salvo cuando imitaba a Jerry Lewis en "Lío en los grandes almacenes"
Ya hace tiempo que cambié el sonido de mi vieja máquina por el silencioso teclear del ordenador, sin embargo tanto con uno como con otro, me sigo derramando desordenadamente sobre las hojas en blanco.
Muchos folios engurruñados en la papelera han dado paso a diferentes archivos digitales con nombres tales como proyecto1, proyecto1bis, proyecto def., proyecto final, proyecto def.(éste sí)...etc.
Así pues, ahí va mi deseo.
Que no me falte la inquietud, la constancia, las ideas. Que nunca pierda las ganas de enfrentarme a la hoja en blanco, pero sobre todo os pido que me traigais mucha valentía para seguir creando mi mundo mejor.



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