MI ALMA DE CUENTISTA
Se llamaba Alonso, aunque casi nadie lo sabía.
Quiso la casualidad que hubiera otro Alonso en el barrio y a él le empezaron a llamar por su apellido para diferenciarlos.
Era todo un personaje. Su sempiterna sonrisa te hacía pensar que no había problemas en su vida. A veces, sin embargo se enfadaba tanto que las palabras no acertaban a salir de su boca y entraba en un suave tartamudeo y su cara marcaba un rictus amargo. Estas veces eran pocas y generalmente se producían por lo que él consideraba agravios sociales. Tenía un sentido del socialismo muy pronunciado, propiciado seguramente por la posguerra en la que perdió a su padre. Pero, su rasgo más profundo no era el político, si no el del buen humor, la broma, el chascarrillo, el cuento.
Era un verdadero "cuentista" y por eso yo le adoraba.
Recuerdo como me engañaba de pequeña con sus historias y como me divertía ya de mayor con las mismas. Una vez me contaba que la noche anterior se había levantado a beber agua a oscuras para no gastar luz, y fue bajando la escalera hasta la cocina. Para no caer por la misma, iba poniendo las manos alternativamente sobre el pasamanos de madera. Primero una, luego la otra... De pronto, sintió que una mano le tocaba el antebrazo y pegó un salto exclamando asustado:
<<¿Quién anda ahí?>>
Hasta que descubrió que la mano que le rozaba era la suya propia. Genio y figura.
Creo firmemente que de él heredé mi alma de cuentista
Quiso la casualidad que hubiera otro Alonso en el barrio y a él le empezaron a llamar por su apellido para diferenciarlos.
Era todo un personaje. Su sempiterna sonrisa te hacía pensar que no había problemas en su vida. A veces, sin embargo se enfadaba tanto que las palabras no acertaban a salir de su boca y entraba en un suave tartamudeo y su cara marcaba un rictus amargo. Estas veces eran pocas y generalmente se producían por lo que él consideraba agravios sociales. Tenía un sentido del socialismo muy pronunciado, propiciado seguramente por la posguerra en la que perdió a su padre. Pero, su rasgo más profundo no era el político, si no el del buen humor, la broma, el chascarrillo, el cuento.
Era un verdadero "cuentista" y por eso yo le adoraba.
Recuerdo como me engañaba de pequeña con sus historias y como me divertía ya de mayor con las mismas. Una vez me contaba que la noche anterior se había levantado a beber agua a oscuras para no gastar luz, y fue bajando la escalera hasta la cocina. Para no caer por la misma, iba poniendo las manos alternativamente sobre el pasamanos de madera. Primero una, luego la otra... De pronto, sintió que una mano le tocaba el antebrazo y pegó un salto exclamando asustado:
<<¿Quién anda ahí?>>
Hasta que descubrió que la mano que le rozaba era la suya propia. Genio y figura.
Creo firmemente que de él heredé mi alma de cuentista



Que GRANDE es.. Por que nunca se fué de el todo.. Realmente hay tanto que contar sobre estos tres hermanos, que estoy deseando que seas tú que te explicas mejor😅🤗
ResponderEliminarAsi es amig@ unknown.😉. Son una generación luchadora y valiente de la que tenemos mucho que aprender. Nunca se irán del todo mientras haya alguien que los reconozca en sus hechos. Abrazos
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